
Ultimamente me levanto muy "naive" de la cama. Es como haber perdido la fe poetica y haberla sustituido por una horrible "capacidad de asombro"...Que horrible es la infame "infinita capacidad de asombro". Esa misma que te genera sorpresa a raíz de tonterías, como el color del cielo, el sabor del bife, o la textura de un papel secante. "No perder la capacidad de asombro" como tanto recomiendan algunos tontamente, es tender a concluir tonterías. Es desear vivir teniendo inexperiencia.
La fe poetica en cambio, es algo totalmente diferente. No es un mero juego de ingenuidad, ni de ignorancia, sino una complicidad con la realidad que el autor construye para nosotros. Es el resultado de una conexión entre una buena narración y un lector receptivo, o colaborador.
Coleridge no lo habrá pensado así, pero creo que en la misma vida, la fe poetica es indispensable. Lo complicado de la aplicación de esto es que no todo el mundo escribe para nosotros. Entonces la busqueda de un cómplice para una realidad construida en sociedad, se vuelve austera. Tanto, que uno mas probablemente acaba con menos de lo que tenía, si es que eso es posible.
Más aún en este mundo post moderno, donde la posibilidad de sentir que nadie escribe para nadie, es muy grande.